Era ella.
La “mujer interesante” en la azotea.
Daniel se detuvo de inmediato y se quedó parado.
Su voz lánguida y etérea resonaba en el aire del bar, cantando la famosa balada “Young and Beautiful”.
Ella estaba sentada tranquilamente en una silla, con una luz brillando en sus hermosas mejillas. Su cabello oscuro ondeaba suavemente, sus labios rojos se separaban, y con su melodiosa voz, llevaba a la audiencia a través del tiempo y el espacio...
La melodía penetró en los oídos, y en la mente