Junto con Ainara caminamos un poco hasta dar con un largo tubo de escape, llevaba a una parte en el estacionamiento del centro comercial.
Por allí escaparemos juntas, una de las alarmas sonó, parecía a la de incendios así que Ainara de inmediato se acercó al tubo y tomó mi mano.
— Ya está aquí. Debemos irnos ya Ness.
Oí miedo en su voz.
Le entendía a la perfección.
Ella tiene quién la espere en casa, mi pequeña Alina y mi cuñado. Ahora mismo él ha de estar muerto del susto.
— Tengo miedo Ainara