Narra Mateo Amato.
Me encontré con mi pequeña prima a las afueras del estacionamiento y juntos ingresamos a la sucursal que aún se encontraba a oscuras. Subimos las escaleras hasta el último piso y de inmediato emprendí camino a la oficina donde esperaríamos al malnacido.
Las luces de la sucursal que Agnes manejaba aún no se habían encendido, pues tiene un sistema inteligente el cual permite que las luces se apaguen y enciendan solas en ciertos horarios. Esto nos ayuda a tener un control y aho