Un par de manitas tibias se pasean por mi cara adormilada, mis ojos aún cerrados y las inmensas ganas de reírme están cavando un hoyo grande en mi estómago.
Litros y litros de baba cayeron en mi cara por lo que ya no aguante más y la risa salió en extremo escandalosa. Mi pequeña estrellita pegó un brinco asustada y no pude detener las carcajadas al verla.
— Hola estrellita.
Sus inmensos ojos miel me miraban atentamente con un poco de temor por el pequeño susto.
>> Buenos días preciosa de mam