Narra Agnes Bachelet.
Una risita traviesa salía desde la que era mi habitación antes de ir al hospital a traer a mis bebés al mundo. No pude evitar sonreir yo también e ir un poco más rápido hasta llegar a la puerta de la habitación, se encontraba entre abierta y ahí estaba mi hermosa sobrina al pie de dos cunas.
Alina se encontraba leyendo un cuento a mis bebés.
— Y si bebés, el cerdito más inteligente se encontraba un poquito asustado por sus hermanos.
Me aferre a la puerta mientras les veía