*—Ezra:
Sintió una mano en el hombro. Al girarse, vio a Callen. Ella le tendió la mano y lo ayudó a ponerse de pie. Lo condujo hasta una sala de descanso del piso. Se sentaron juntos. Callen sacó un jugo de naranja de la máquina expendedora y se lo ofreció.
—Gracias —murmuró Ezra.
No lo bebió. Sentía la garganta demasiado apretada como para pasarlo.
Se quedaron allí, sentados en silencio. Segundos que se estiraron hasta volverse minutos. Callen carraspeó al final.
—Entonces…
Ezra soltó una ris