*—Ezra:
Todavía no lo podía creer: Dante los había seguido y la impronta había estado actuando en ambos, descontrolada, destructiva.
Una carcajada rompió el silencio y todos giraron la cabeza.
Callen se estaba riendo. Fuerte. Descontrolada.
—¿Qué te pasa? —le reclamó su madre.
—¡Es que Dante es un completo imbécil, mamá! —exclamó Callen sin dejar de reír—. Montando este drama como si fuera el fin del mundo, pero claro, para Dante lo es. Ahora entiendo por qué el doctor dijo que dependía de cómo