*—Ezra:
Cuando regresó a la recepción, Joseph estaba tranquilo, concentrado frente al computador. Tecleaba con calma, como si el mundo no estuviera ardiendo a su alrededor. Sobre el escritorio, Ezra notó un aerosol anulador de feromonas. Parecía recién usado. Fue lo mejor.
Sonrió con gratitud y se sentó a su lado, en el asiento provisional que habían colocado allí para esos turnos largos.
—Lo siento por lo que pasó —se disculpó Ezra en voz baja, con un dejo de vergüenza.
Joseph giró la cabeza h