*—Ezra:
Una vez en su apartamento, Ezra fue directo a la habitación. Draco lo siguió como una sombra silenciosa, curioso, convencido de que aquella caja escondía algo digno de su atención. Ezra le lanzó una mirada al gato cuando este saltó a la cama, inspeccionando el botín como si fuera suyo por derecho.
Tomó un cúter y, con cuidado, rasgó la cinta roja que sellaba la caja. Dejó la herramienta a un lado y abrió las solapas. Dentro, un papel negro cubría el contenido. Ezra lo apartó… y sus ojo