*—Ezra:
Aún no había tomado una decisión definitiva, pero sí había hecho algo que llevaba días evitándose: una lista mental de los pros y los contras de seguir tonteando con Dante hasta que llegara su último día como asistente.
Los pros eran demasiados como para ignorarlos. Dante lo deseaba, incluso cuando fingía lo contrario. Con él, Ezra se sentía visto, elegido, necesario. Estar a su lado le provocaba una mezcla peligrosa de seguridad y vértigo; sabía exactamente cómo tocarlo con la mirada,