*—Ezra:
Ezra condujo a casa después de dejar a Engel.
Ezra suspiró mientras conducía, pensando que quizás ya era hora de pensar seriamente en su propio futuro.
Amaba a Dante, sí. A veces también lo odiaba, porque podía ser un completo idiota, eso tampoco lo negaba, pero, siendo honesto consigo mismo, le habría encantado que Dante pensara en él más allá de lo inmediato, que lo imaginara como parte de una relación real. El problema era que, en el fondo, Ezra sabía que Dante solo quería llevarlo a