*—Ezra:
Durante la velada bebieron vino, y Ezra no supo en qué punto exacto fue que el calor del alcohol le aflojó la lengua. Tal vez fue en la segunda copa, o quizá en la forma relajada en que Micah lo miraba, sin juicio, sin prisa. Habló de sí mismo. De su inexperiencia. O, mejor dicho, de su absoluta falta de ella.
A Micah le sorprendió descubrir que Ezra nunca había compartido su cama con nadie. Que era virgen. La sorpresa cruzó su rostro solo un instante; luego fue sustituida por al