*—Ezra:
Pasó el resto de la película luchando por no pensar en ello, aunque fue una batalla perdida. Cada roce accidental, cada movimiento de Micah a su lado, lo mantenía en un estado de alerta constante.
Cuando la película terminó, Ezra se sentía agotado, como si hubiera corrido una maratón mental. Aun así, sabía que la noche no acababa allí. Tomados de la mano, como lo habían estado desde el inicio de la cita, recuperaron las bolsas de compras y regresaron al vehículo.
—Aún no hemos cenado —c