*—Dante:
Cuando por fin alcanzó su vehículo, arrancó sin delicadeza y condujo como si el asfalto le debiera explicaciones.
Necesitaba alejarse de allí. O quizá no. Quizá necesitaba llegar a un sitio muy específico. Con un solo pensamiento martillándole la cabeza, oscuro y persistente: Ezra tenía una cita y Dante no tenía ninguna intención de quedarse fingiendo que no le importaba.
No entendía por qué, pero pensar en Micah y Ezra juntos le encendía algo oscuro en el pecho. Sabía que eran amigos.