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​​​​​​​*—Dante:

Siguió tras ellos un rato más, escondiéndose cuando podía, soportando miradas curiosas de la gente que ya empezaba a notarlo. Cuando la pareja entró en otra tienda, decidió sentarse un momento en un banco.

El pecho le dolía y la respiración se le había vuelto extrañamente pesada.

¿Qué estaba haciendo? Se había repetido que sólo los seguía para asegurarse de que Micah no se propasara con Ezra, pero esa excusa ya no se sostenía ni para él mismo.

Apretó las manos sobre los muslo
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