*—Dante:
Tenía cosas más importantes que hacer, sin embargo, ahí estaba él, dejándose tragar por un salón lleno de estirados cuya única habilidad parecía ser oler su propio perfume y el dinero de los demás.
Dante soltó un suspiro áspero, con la mandíbula tensa, y paseó la mirada por el evento atiborrado de gente de alto estatus… o de alto ego, en su opinión. Gente que sonreía con los labios, no con los ojos, gente que siempre olía a fragancias costosas, pero nunca a sinceridad.
Odiaba estos ev