*—Dante:
—Estás como perdido en tu mente —escuchó una voz femenina a su lado.
Dante giró el rostro y se encontró con su reflejo exacto… solo que en versión femenina. Callen Delacroix, su melliza.
Callen sonrió, y Dante volvió a experimentar ese rechazo casi visceral al verse duplicado. Era perturbador. Asqueroso, incluso. La rama secundaria de los Delacroix parecía fabricada con el mismo molde: ojos azules idénticos, cabello negro, rasgos afilados, todos alfas, todos bendecidos, según el