*—Ezra:
Revelar lo que era le había quitado un peso de encima.
Después de que Ezra decidió ser sincero con Dante, y que este casi lo ahogara con sus feromonas, su cuerpo ardía, vibraba y clamaba por el alfa como si estuviera en pleno celo. Apenas logró escapar de la oficina y encerrarse en el baño de la compañía, jadeando, con el pecho agitado, intentando recuperar el control.
El aroma de Dante aún lo envolvía, impregnado en su piel, en su ropa, en su mente. Lo hacía temblar. Cada respiración e