*—Ezra:
Volvió a acomodarse contra la cama mientras Dante lo ponía al día con todo lo ocurrido durante aquellos días separados. Le habló de cómo se sentía, de las noches interminables y del vacío insoportable que dejó su ausencia. Le confesó cuánto lloró, cómo dormía abrazado a su ropa y la ansiedad que lo consumía cuando el vínculo permanecía silencioso.
Ezra lloró con cada palabra, no solo por escucharlo sino porque podía sentirlo. Las emociones viajaban todavía por el vínculo con una clarida