*—Dante:
Convencido de que los gemelos necesitarían descansar un poco más, Dante decidió darse por fin aquella ducha. Ezra lo siguió con la chaqueta y el maletín hasta la habitación principal.
Al entrar, Dante encontró a Draco acurrucado en su pequeña cama junto a los ventanales. El gato dormitaba plácidamente mientras los últimos rayos del atardecer atravesaban el cristal y teñían de reflejos marrones su brillante pelaje negro. Sonrió con ternura al verlo tan tranquilo antes de comenzar a desv