*—Dante:
Se quedó allí unos minutos, dejando la mente vagar entre los acontecimientos del día y todo lo que había cambiado su vida durante el último año. Tenía un compañero maravilloso, dos hijos preciosos, un hogar lleno de amor y una familia que jamás imaginó construir.
Escuchó pasos y cuando miró, vio a Ezra acercarse con una pequeña sonrisa dibujada en los labios. Su compañero se detuvo de pie frente a él y con ambas manos escondidas detrás de la espalda.
Dante arqueó una ceja.
Había algo