*—Ezra:
Pasó un largo rato antes de que sus respiraciones se calmaran y Ezra dejará de sentirse mareado. Poco a poco fue haciéndose consciente de todo: de una nueva canción sonando suavemente en los altavoces del vehículo, de la mezcla densa de sus olores impregnando el espacio cerrado, de esa sensación extraña entre calor y frescor sobre la piel húmeda, de cómo la lluvia había aminorado… y, sobre todo, de cómo Dante seguía firme dentro de él, como si aún no hubiera terminado.
Lentamente, Ezra