*—Ezra:
La dinámica de la semana fue cambiando con los días, adaptándose a ese nuevo equilibrio entre deseo, calma y una intimidad que crecía casi sin que lo notaran.
El martes comenzó tranquilo, como si nada pudiera alterar esa burbuja en la que se habían metido. Desayunaron juntos, tostadas y café, algo sencillo que, sin darse cuenta, se había convertido en un pequeño ritual compartido. Luego salieron a comprar provisiones, porque el apartamento de Dante, pese a todo su lujo, carecía de lo bá