*—Ezra:
Para el viernes, Ezra se sentía completamente distinto, más ligero, como si su cuerpo por fin hubiera encontrado un respiro después de los días intensos.
Se levantó temprano, con una energía renovada, y decidió prepararle el desayuno a Dante, disfrutando de ese pequeño gesto doméstico que, sin darse cuenta, se estaba volviendo importante para él. Cuando terminaron, se quedaron en la cocina, apoyados uno contra el otro, planeando el día con la clara intención de no volver a caer en la t