*—Ezra:
El resto del día lo pasaron en casa, intentando mantener la calma, aferrándose a una rutina sencilla que les diera un respiro, pero el cuerpo de Ezra tenía otros planes. No importaba cuánto intentara ignorarlo, algo dentro de él lo empujaba, lo reclamaba, lo llevaba una y otra vez hacia su alfa con una urgencia que no sabía cómo contener.
Mientras preparaban el almuerzo juntos, entre movimientos cotidianos y palabras sueltas, Ezra sintió el golpe de calor recorrerle el cuerpo de forma r