*—Ezra:
El rey de Roma llegó poco después, entrando como si nada, como si aquel apartamento también le perteneciera. Ezra no pudo evitar sonreír apenas lo vio, y más aún cuando sus ojos se posaron en la transportadora. Se acercó de inmediato, la ansiedad que aún le quedaba por la ausencia de Dante disipándose un poco ante la emoción, y abrió la jaula con rapidez para liberar a Draco, pero el traidor, en lugar de dejarse cargar o recibir cariño, salió disparado como una flecha, perdiéndose entre