*—Ezra:
Sin embargo, antes de que pudieran seguir avanzando por ese camino peligroso que ambos parecían incapaces de resistir, Dante retiró las manos del trasero de Ezra y rompió el beso, aunque lo hizo con evidente esfuerzo, como si separarse de su boca le costara más de lo que quería admitir. Sus labios seguían a pocos centímetros cuando esbozó una sonrisa divertida.
—Ahora bien… —murmuró, todavía sosteniéndolo por la cintura—. ¿Deberíamos celebrar esto volviendo a la cama? —sugirió cuando Ez