*—Ezra:
Luego de haber intimado, Ezra se quedó allí, desplomado contra su alfa, respirando con dificultad mientras las olas de placer se disipaban poco a poco. El miembro de Dante seguía firme dentro de él, todavía pesado y cálido, pero ambos permanecieron quietos por un momento, abrazados en medio de la brisa nocturna, dejando que sus respiraciones se calmaran mientras el eco del orgasmo aún vibraba entre sus cuerpos.
—Creo que voy a tener que comprar condones —murmuró Dante con una risa baja,