*—Dante:
Una risa femenina lo sacó de sus pensamientos. Dante se giró y vio a su prima Nicole acercarse, con esa expresión socarrona que tanto lo irritaba.
—Uy, amigo, apestas —soltó, llevándose la mano a la nariz. Como alfa dominante, las feromonas descontroladas de otro alfa le resultaban nauseabundas, nada agradables.
—Nicole… —murmuró Dante, con la respiración entrecortada, consciente de que sus ojos ya brillaban dorados por el deseo que lo desbordaba.
—¿Qué diablos te pasa, Dan? —preguntó