*—Dante:
Cuando sus feromonas y sus pensamientos se estabilizaron, Dante regresó a la sala a regañadientes. Noah y Jace, los amigos de Callum, ya se habían marchado, lo cual no le sorprendió: con bebés en casa, rara vez podían quedarse hasta tarde.
Respiró hondo, tratando de mantener la compostura. Por suerte, Ezra había dejado de coquetear con Micah y ahora conversaba con Engel, riendo entre copa y copa. Eso, de alguna forma, lo tranquilizó. Con Engel al lado, sabía que su asistente no haría