*—Ezra:
Luego de su pregunta, Dante lo observó en silencio durante varios segundos.
Y después de unos largos segundos, Dante llevó la mano a la copa de vino espumoso que había quedado olvidada, la alzó y la bebió de un solo trago, como si necesitara valor. Dejó la copa vacía sobre la mesa y entonces sí, alzó la vista para mirarlo a los ojos.
—Siendo sincero… —comenzó—, es algo a lo que nunca le he visto demasiado sentido.
Ezra se acomodó en su asiento, atento.
—Supongo que suena raro que no cre