*—Ezra:
—Felicidades, eres un omega dominante —anunció Mikail con una sonrisa abierta, profesional… y ligeramente orgullosa.
Ezra no reaccionó. No hubo sorpresa, ni alivio, ni enojo. Su rostro permaneció vacío, como si la noticia hubiese llegado tarde, como si su cuerpo ya lo supiera desde hacía tiempo y la boca del médico solo estuviera poniéndole nombre a lo inevitable.
Era exactamente lo que había esperado después de aquella conversación con Engel y Callum. Después de escuchar experiencias q