*—Ezra:
Unos minutos después, Ezra se subió a su auto y permaneció allí unos minutos, hirviendo de rabia.
Solo había querido renunciar a su trabajo y desaparecer. No terminar imprimiéndose en su jefe y menos quedar atrapado por un cuerpo que se negaba a dejarlo huir.
Pensó, con amargura, que quizá Dante debería vincularse con otro omega. Sin embargo, al verse en el espejo retrovisor, viendo la misma cara de su padre fallecido, supo la verdad.
Eso lo condenaría más a él que a Dante y lo sabía m