Carlo, siempre atento, notó en cuanto Carolina mencionó el nombre de Alessandro delante de Luana. Corrió hacia ellas, intentando desviar el tema con gestos y guiños, pero Luana solo respondió con una sonrisa suave y llena de tristeza.
—Hermano, no hace falta que hagas esto —le dijo con voz tranquila—. Estoy bien.
Sin embargo, todos sabían que no era cierto. Detrás de esa apariencia de fortaleza que mantenía por sus hijos y por toda la familia, Luana se consumía por la incertidumbre sobre el des