Capítulo 767

Luana, al percibir la tensión en la mirada de su amiga y temer que se irritara con la insistencia, se apresuró a decir:

—Si no quieres hablar de esto ahora, está bien. No tienes que esforzarte.

Hilda desvió la mirada de la ventana y encaró a Luana. Al observar las facciones de su amiga —que inevitablemente le recordaban a Heitor—, un torbellino de sentimientos complejos la golpeó.

—He renunciado —reveló Hilda, con voz baja pero firme—. Salí del hospital.

Luana quedó atónita. Aunque ya sospechab
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