Lorena y Mia bajaron las escaleras con el corazón a mil por hora, tratando de adivinar quién podría estar esperándolas en la puerta de la escuela a esa hora. Cuando llegaron a la entrada, abrieron mucho los ojos. Allí estaban, intentando parecer tranquilos aunque se notaba claramente que estaban nerviosos, Matteo y Lucca.
—¿Ustedes? —exclamó Mia, acercándose rápidamente—. ¿Qué hacen aquí? ¿Ha pasado algo?
Matteo se llevó un dedo a los labios para pedir silencio, mirando a su alrededor para aseg