Después de cenar con la abuela Mary, Luana y los niños se despidieron, recogieron sus maletas y subieron al avión con destino a Arezzo.
Antes de partir, Luana buscó a una persona de confianza para que ayudara a la tía Mary y le hiciera compañía en su día a día.
Regresaron ya el día 3. Comieron algo ligero y se fueron enseguida a descansar para adaptarse al cambio de horario.
Se levantaron la mañana del día 4 y fueron directamente a la escuela. Lucca entró en el aula con su mochila a la espalda,