Los cuatro pequeños se acercaron hasta la puerta, con la intención de espiar lo que pasaba dentro, pero de pronto esta se cerró con un estruendo seco.
¿Acaso mamá le habría dado una bofetada a papá?
—Ya que no queda nada más que ver, mejor damos por terminada la velada —dijo Lucca, bostezando con sueño.
Los demás obedecieron de inmediato. Volvieron a sus habitaciones, se bañaron, se pusieron ropa limpia, tomaron su vaso de leche, se cepillaron los dientes y se fueron a dormir.
Luana y Alessandr