Como si se le hubiera ocurrido una idea de repente, Marcelo tomó a Vivian y huyó sin decir una palabra.
Vivian estaba asustada; temía que si se movía demasiado, lastimaría al bebé en su vientre.
—¡Oye, ponme en el suelo! Me está doliendo la barriga.
Al principio, Marcelo se mostraba reacio a soltarla, pero al escuchar a Vivian mencionar su embarazo, de repente se puso nervioso. Temía que sus movimientos fueran demasiado bruscos y pudieran lastimarla.
Dejó a Vivian en el suelo y preguntó:
—¿Está