-- A la mañana siguiente, el día amaneció cubierto por una fina neblina, reflejando perfectamente el estado de ánimo de Vivian. Salió de casa de forma automática, vestida con el uniforme de la cadena de televisión y cargando con el cansancio de una noche en la que apenas había podido dormir. La tensa reunión en la obra seguía dando vueltas en su cabeza, y la sensación de estar siendo vigilada le recorría la espalda como una corriente eléctrica. A pocos metros de distancia, dentro de un coche co