—¡Madrina!
Los cuatro pequeños corrieron felices en dirección a Vivian.
Vivian salió de su asombro y caminó hacia los niños:
—¡Lucca, Matteo, Mia, Lorena! ¡Su madrina los ha extrañado muchísimo!
En cuanto Vivian se levantó, los niños se abalanzaron sobre ella. Ese movimiento tan repentino casi hace que las piernas de Vivian cedieran y estuviera a punto de desmayarse. Por fortuna, Marcelo actuó con rapidez y la jaló suavemente hacia un lado.
Los niños se quedaron atónitos por un momento, se detu