Tras la jornada, Luana llamó a la Tía María pidiéndole que cuidara a los niños, ya que necesitaría quedarse más tarde. Para ser sincera, Luana no tenía mucha experiencia con ese tipo de "eventos sociales". En su carrera internacional como Coco, eran los clientes quienes cruzaban océanos para suplicar un hueco en su agenda. Tenía tantos encargos que solía rechazar la mayoría.
¿Por qué necesitaría buscar clientes de forma proactiva?, pensó con un suspiro. Pero enseguida cambió de opinión: Considé