Un pánico repentino dominó a Luana. ¿Quién, al fin y al cabo, estaba investigando a Mia? ¿Cómo sabría esa persona de su existencia y cuál sería su objetivo? La noticia traída por su hermano la perturbó profundamente.
— Todavía no sabemos quién es, pero no te preocupes — aseguró Mateus por teléfono. — No voy a dejar que descubran sobre ti fácilmente. Ya alteré la información digital, así que quédate tranquila.
— Qué bien. Gracias, hermano. Me siento segura sabiendo que tú te estás encargando de