Aunque Alessandro pensaba que era lo suficientemente magnánimo como para tolerar que Luana estuviera sin ropa y compartiera habitación con otro hombre, ¡incluso la misma cama! Sin embargo, al volver a ver aquellas fotos sugerentes y provocadoras, no pudo contener la rabia. Deseaba poder ir directamente hacia el hombre de las fotos, golpearlo unas cuantas veces más y, de ser posible, arrancarle los ojos.
¿Se da cuenta de que lo que llama su atención es el público? Entonces, cuando vio a Luana, se