Pero Luana sentía que algo no estaba bien, porque Miguel ya no podía ni siquiera cuidarse a sí mismo en la prisión.
El primo de Débora era el tipo de persona que solo se preocupaba por el beneficio. ¿Realmente estaría dispuesto a ayudar a alguien que ya había perdido el poder? Sin embargo, en ese momento no había otras pistas, así que solo podían empezar a trabajar en esa dirección.
“¿Te has vuelto a herir en la ciudad vecina?” Mateus frunció el ceño, un poco molesto. Le había pedido a Luana qu