— Robert, ¿qué está pasando? Escuché que nuestro supermercado cambió de dueño —Ferret dejó de lado su arrogancia y miró a Robert con miedo e inquietud—. ¿Será que realmente ofendí a alguien?
Robert miró a su tío, que siempre estaba causando problemas, y sintió que le empezaba a doler la cabeza.
Si Ferret se metía en algún problema pequeño, normalmente podía ayudarlo a resolverlo. Pero esta vez había entregado el supermercado más rentable de la familia a otra persona, causando un enorme desastre