Vivian sintió que Vinícius realmente no tenía ninguna autoconciencia al querer competir en inteligencia con Lucca. ¿Cómo alguien tan común como él podía compararse con un niño prodigio? Pero Vinícius no lo sabía y se negaba a creer que el niño pudiera resolver los problemas.
Al ver a Lucca resolver un ejercicio en unos diez minutos, se quedó tan sorprendido que casi se le cayó la mandíbula.
—Mira cómo tiene la boca abierta, casi le cabe un melón entero —rió Vivian, sin ocultar su sarcasmo.
Viní