— Yo quiero un...
Isabel apenas había abierto la boca cuando Alessandro la interrumpió:
— Rafael, entra un momento.
Después de que Rafael entrara, Alessandro le pidió a Isabel que le explicara a Rafael los requisitos para encontrar una oficina.
Isabel quedó atónita por un instante. Inmediatamente, sus ojos se llenaron de lágrimas.
Las lágrimas acumuladas parecían a punto de caer en cualquier momento.
Berta sintió una gran angustia.
Ella estaba creando oportunidades para Alessandro, pero su hijo