Los vecinos observaban a la familia Bueno, compuesta por tres personas, como si estuvieran viendo una obra de teatro, con sonrisas burlonas en el rostro. Antes, envidiaban a la familia Bueno por tener una casa nueva, pero ahora se daban cuenta de lo ridículo que era aquello.
Todos los días, la madre de Vivian se jactaba ante los vecinos de lo maravillosa que era su nueva casa, y también se burlaba de los habitantes de la aldea. Se sintió algo avergonzada. Sus ojos brillaron con una luz cortante