La voz gélida de Alessandro resonó a su lado como un veredicto sombrío. Era un tono imposible de ignorar, cargado de una autoridad que parecía capaz de congelar el propio aire dentro del coche.
Luana sintió el primer golpe real de pánico. ¿Lo que más temía se había convertido en realidad? Apretó el bolso contra su cuerpo, negándose a contestar. El riesgo era demasiado alto; si él descubría lo de los niños, su vida — y la seguridad de ellos — quedaría irremediablemente comprometida.
Podría engañ